¿Por qué Nueve y Medio?

Mi ingreso en el mundo de la talabartería, y en especial en las vainas para cuchillos, fue fruto de un accidente, lo mismo que la penicilina, pero en este caso mucho menos beneficioso que el descubrimiento de Fleming.

En este accidente doméstico, dos tendones y dos nervios de mi dedo índice izquierdo sucumbieron bajo la acción pertinaz de una afilada hoja tandilera y mi natural ansiosa torpeza.

Pese los dedos duros, no dejé de participar en un chat de cuchilleros. Ahí mi nick era justamente Nueve y Medio, por los dedos hábiles que me quedaron.

No pude agarrar un cuchillo para hacer ningún tipo de trabajo con ellos. Fernando Caridi, gran amigo y mentor me sugirió trabajar cuero para no desligarme del vicio de los cuchillos.

Acá estoy.













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